lunes, 3 de junio de 2013
Periodismo de chequeo
Lo que Ana Pastor importó de la CNN para darle cuerpo a El Objetivo (desde el domingo, en la Sexta)no es, sensu estricto, periodismo de datos -con ADN norteamericano,teniendo por padre putativo a Philip Meyer- o de precisión como el profesor José Luís Dader lo bautizó en España. Ni siquiera de lo que con el desarrollo de la informática se dio en llamar, como una variante, periodismo asistido por ordenador. Pero se le parece. Habrá que ver en qué da. De lo visto, uno extrae la idea de que el programa se queda en un chequeo de hemeroteca, sin más aditamento profesional que el de poner al descubierto las contradiciones en las que incurren los personajes públicos. Mayormente, políticos. Con una indisimulada sumisión al fast food -consumo rápido-, esa desgracida moda que en TV es mandato, y que tanto ha venido perjudicando la calidad informativa y los niveles de comprensión y conocimiento de la realidad por parte de los ciudadanos.
De no ir más allá,puede que el producto funcione durante un tiempo por aquello de ser el envés de los corralitos en los que tertulianos de todo pelaje actúan como gallos de pelea,pero no hasta el punto de crear escuela. De no abrirlo a la investigación profesional, sobre la que se ha de sostener la fiabilidad y credibilidad de los datos -de la información chequeada-, podrá seguir cabreando a políticos cacheados y haciendo sonreir con malévola fruición a cientos de espectadores,pero perdería su capacidad de influencia. Y con ello, una ocasión de oro que tiene esa gran entrevistadora que es Ana Pastor para contribuir a la regeneración del periodismo y de los periodistas. La estética del programa, esa grisácea e impoluta escenografía,tampoco ayudará a ello.
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